domingo, 25 de noviembre de 2007

CUORE

CUORE
“Prefiero morir antes que convertirme en Pete Townshend”
Kurt Cobain
1
Jaime Cantizano, con su desparpajo habitual, informa de un romance multimillonario que seguramente será noticia de referencia en todas las emisoras y del que seguramente se concertarán entrevistas y exclusivas millonarias y multimillonarias y que seguramente engancharán a millones de amas de casa aburridas que buscan su identidad social en programas de la caja tonta, o como yo la llamaría en este momento, de la caja basura. Cantizano está secundado por María Patiño, que con su voz penetrante y enloquecedora amenaza con producir un derrame cerebral en todos los presentes en la sala de la tertulia y en mi cabeza también ,pues me he bebido un cacique con coca cola y estoy con la cabeza sumida en un cúmulo de vueltas vertiginosas. Jesús Mariñas intenta cortar a la Patiño con su voz de maricón resabiado. Me entran naúseas. Decido apagar la tele y disfrutar sin ella de mi borrachera.
Hace 6 meses y 2 días que vivo en Madrid.
Me levanto con esfuerzo del sofá y avanzo hacia el baño, tropezando con revistas de pintura y diseño que tengo esparcidas por el suelo. Llego al baño y me siento delante de la taza del váter, con la tapa abierta y dispuesto a echar los higadillos en el fondo de esta. Goku, mi gato negro, viene ronroneando y se arrulla junto a mí en busca de protección cálida pero hoy no estoy ni para protegerme a mí mismo. Decido meterme en la cama sin cenar y esperar a que el día siguiente traiga un plan más agradable que el de hoy.
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La Plaza Callao está de lo más concurrida hoy. Inmigrantes sentados en un banco charlan sobre como estará yendo la política en sus países de origen, obreros que trabajan en el metro charlan sobre lo sabroso que está el culo de la jovencita que acaba de salir y que, si por ellos fuera, la interesada sería objeto de sodomización y sexo al más puro estilo trabajador manual español. Cruzo hacia la FNAC con Infected Mushroom sonando en los auriculares de mi mp4. Entro en el recinto y me pongo a mirar las cámaras de tan elevado precio que se exponen en las vitrinas más cercanas a la puerta. Los vigilantes de seguridad me observan aparentando hacer un seguimiento de mi persona pero, lo que en realidad están haciendo, es aparentar eso cuando estarán ya hasta los huevos de estar de pie y con los nervios de punta por la hipotética aparición de un inspector. Salgo de la FNAC lamentando no tener una piel de serpiente de esas que venden en el barrio chino de Vancouver para ponérsela a alguno de esos interfectos en el bocadillo del descanso. Me encamino hacia Sol sorteando a los cazatalentos de ADENA, INTERMON y demás organizaciones humanitarias y al ajetreo de las calles madrileñas.
3
Hoy en la galería, Pierre, mi jefe, está revuelto. Y no en el sentido de estar revuelto después de una comida copiosa y compulsiva. Su teléfono móvil humea y el manda órdenes y más ordenes, conversa y conversa, estrés y más estrés, insultos y más insultos para la persona que se halla al otro lado del teléfono. Pierre me intercepta al vuelo y me da un CD con los artefinales que tengo que imprimir ya. Me siento en mi ordenador y abro el contenido. Es un diseño para una discoteca de rumanos, que primero Pierre pintó sobre un lienzo y luego le pasó el montaje a uno de nuestros diseñadores para que hiciese lo mismo pero por vía digital. Seguramente el lienzo de Pierre estará en la próxima exposición que este último organiza. Pierre es un hombre influyente. Rutinariamente, como todos los días desde hace 6 meses y ya 3 días, creo la copia de seguridad y mando el archivo a imprenta, tras hacerle unos ajustes de niveles, color y demás retoques. En ese momento oigo como Pierre manda a una tal Fabiola a tomar por culo, utilizando la frase: ”Si eres feliz dejando que te penetren en lugar de trabajar de lo tuyo, entonces no pierdas miserablemente tu tiempo follando en vez de estar trabajando. Tu arte esta muerto”
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Llego a casa hecho una mierda. Goku está subido sobre la mesita del salón en actitud desafiante. Voy a la cocina y sobre su plato, le echo una abundante ración de pienso. Llego al salón y se la dejo en el suelo. Goku salta y se acerca al platito y empieza a comer como lo hacen los gatos, refinadamente. Me agencio una botella de Lambrusco y, tras servirme una copa, me siento delante de mi televisor. Hoy éste me deleita con otra de las historias lacrimógenas del Diario de Patricia, que suelen tratar casi siempre de lo mismo. El típico matrimonio compuesto de hombre insignificante y barrigudo y mujer religiosa y sufridora en este mundo de pecado que tratan de hacer que su hijo/a deje de drogarse, no se opere porque ha descubierto su identidad sexual y otras historias variopintas como por ejemplo del típico matrimonio del sur con marido trabajador en la construcción y mujer joven que no tiene mucha vida social y que ,a pesar de las barbaridades de su cónyuge, le sigue amando porque quizá no tenga a nadie más cerca a quien amar. Me bebo unos 3 vasos de Lambrusco y decido irme a la cama sin cenar. Ya acostado, me pongo los auriculares con Mitchell Akiyama sonando en mis oídos.
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Estoy en la Estación Sur de Méndez Álvaro. Mañana me marcho a Coruña y compro los billetes de bus, tras previamente haber reservado un hostal baratillo donde pasar el finde. Regreso en metro hasta mi barrio donde entro en la tienda de animales y compro 2 bolsas de pienso para Goku. Llego a casa y vacío toda una bolsa en su plato. Goku me mira súper alucinado. Seguramente se pregunta cómo puedo gastar tanto en él. Debería comprar un perro, llamarle Vegeta y hacer que se peleen. Ondas vitales no podrían lanzar pero está garantizado que sería una pelea con sangre abundante y uno de los dos alcanzaría su venganza. Ceno un huevo frito y me meto en la cama. El autobús para Coruña sale a las 10 de la mañana.
5
El autobús abandona Madrid. Voy sentado en mi asiento escuchando a Nickelback. La voz de Chad Kroeger me hace tener ganas de gritar muy fuerte lo bien que me siento. Pero lo único que puedo hacer es estar sentado. La música es mi único acompañante en este viaje. Un finde en el norte, rodeado de fresquito, lluvia reconfortadora y ambientillo me vendrá bien. Madrid solo está bien para vivirla no muy intensamente. La vida para mí suele estar fuera donde te puedes encontrar con gente bastante diferente a la que realmente crees que hay. Hay de todo en este mundo pero el norte se me antojaba como un lugar perfecto de relajación post ajetreo.
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Llego a Coruña a las 17:30. Lluvia intensa y ráfagas vertiginosas de viento. Salgo de la estación de autobuses y una de esas rachas traicioneras de viento casi me hace caer de bruces al suelo. Veo como 11 taxis aparcados y empiezo a llamar a la ventanilla de cada uno de ellos. En todos me mandan al siguiente pero el taxi número 9 me deja pasar. Subo al asiento trasero y el vehículo parte con destino a mi alojamiento.
-Vaya, veo que no eres de aquí, rapaz. No es buena época del año para venir a Coruña. Pero bueno, parece que el norte es una buena opción para venir a pasar un fin de semana como tú. Carallo, este fin de semana habrá partido y no se si libraré. Ya le diré a algún compañero que me cubra aunque igual mi señorita dice de hacer algo de pareja. Veremos que tal el fin de semana rapaciño.
El taxi llega a su destino. Me cobra 6 euros que pago al contado. Me quedo sorprendido de lo poco carera que es la gente que comparte la explotación del taxi en Galicia. Arrastro mi maleta dentro del hostal donde en la recepción soy recibido por una mujer ya entrada en años, que me hace entrega del juego de llaves tras pagarle la estancia. Subo a mi habitación y tras dejar la maleta en el suelo, las llaves en la mesita y el abrigo en la silla, decido darme una duchita y salir a explorar la ciudad coruñesa
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Cuando salgo, una bocanadita de aire fresco me azota la cara. A su vez, la llovizna y el aroma del mar me inundan puesto que estoy cerca del puerto. Bajo hasta él y me quedo un rato observando el reflejo de la luz de los focos sobre el agua. Retomo mi camino y llego hasta una zona parecida a la calle Real de Segovia (mi tierra), donde se concentran también tiendas y demás comercio y hostelería. Mientras voy andando, echo una moneda de un euro a unos chavales que tocan la guitarra y cantan por ahí cerca. Todo iba bien hasta que de pronto empieza a llover, y, para jorobar más la noche de paseo, también a granizar. Corro en busca de algún tascorro para refugiarme en él y, de paso, calentar un poco el cuerpo a base de combustible. Vislumbro un kebab pasada la calle Real y corro a refugiarme en él.
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Estoy dentro del kebab y una agradable sensación y de reconocimiento me llega a mi ser. El recinto es bastante psicodélico, con colores resaltantes y ambiente más parecido a un bar alternativo que a un kebab. Veo a la chica que está detrás de la barra, una jovencita de pelo negro con mechas rubias, morenita de piel, bajita y con aire agradable, dicharachero y simpático. De repente, me recordó el ambiente a una película japonesa de cuyo nombre no consigo acordarme en la cual salía una chica que trabajaba también en un sitio similar a este, en plan comida rápida, en la que tenían siempre puesta la canción famosa de The Mamas and The Papas sólo que en esta ocasión el tema que sonaba con fuerza era Irie Vibe de One Love. Con esta música de fondo, la noche se antojaba interesante. Me acerqué a la barra y le pedí a la chica una cerveza.
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Es la una menos cuarto de la madrugada y estoy embebido en una conversación muy interesante con la chica que trabaja allí. Se llama Lilith
Y entre semana está estudiando Informática y a partir de los viernes entra a trabajar en este kebab hasta el domingo. Este finde libraba y me comunicó que iba a montar una fiestecilla en su casa.
-Este finde, ya que lo tengo libre, iba a montar una fiestecilla en la que el botelleo será dentro. Va a ser en plan psicodélica y va a haber bastante buen rollo y supongo que la gente irá entrando y saliendo. Ya que eres nuevo aquí ¿te apuntarías a un desparrame de fin de semana a la gallega?
-Nena, sea gallego o hindú, un buen desparrame siempre viene bien.-contesté yo-
-Bueno jajaja, ahora en breve vamos a cerrar mi compañero y yo pero ya que dispongo de coche propio te vendría a buscar para irnos allí sobre las 6 y media y ya cenamos algo y ¡FIESTA!
-Me encantaría ver tu calesa humilde de cuatro ruedas a motor. Y más cuando vamos a ir al castillo festejado en lugar de estar encantado
Lilith se rió. Tenía una risa bonita y su acento gallego era de lo más delicioso.
-De acuerdo, entonces quedamos a las 6 y media por donde la tienda MANGO ¿Te hace?
-Este humilde artefinalista tiene todo el tiempo del mundo (hasta el domingo, claro)
Ella vuelve a reírse y, a continuación, me comunica que va a cerrar la tienda. Me da su teléfono y tomo rumbo al hostal.
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Amanezco a las 8 y media de la mañana. Decido irme a un bar a desayunar y, al salir al hostal, veo que el cielo está nublado y la llovizna me azota levemente en la cara. Localizo un bar a pocos metros del puerto y me introduzco en él. El camarero es un tío camaleónico en el sentido óptico, puesto que salta a la vista que es bizco. Sólo hay 3 o 4 parroquianos tomando un carajillo. Camaleónico se acerca a mí. Pido un vaso de leche y un donut. Me tomo mi desayuno mientras observo como la lluvia empapa el suelo de fuera. No tengo a mano ningún periódico asi que pago al hombre cambia-color (o cambia-visión) y me salgo a explorar Coruña de día.
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Hay bastante gente paseando por la zona en la que estuve de noche, a pesar de que la lluvia va aumentando. Voy mirando los numerosos comercios de libros, joyería, antigüedades, artesanía, etc. que hay por la zona. Localizo a unos casi 500 metros, el MANGO con el que había quedado con Lilith a las 6 y media para la fiesta en el castillo festejado. Entro en una pastelería y veo los riquísimos y exóticos dulces que hay a la vista. Aún es pronto para hincar el diente pero me saboreo mental e instintivamente. Salgo de la pastelería y voy callejeando hasta llegar a una catedral. Saco mi cámara y hago una foto un poco aguada, y tras eso, decido ir al hostal a comer, ya que entre callejeo y callejeo, ha llegado la hora del buen yantar, como decía aquel senderista televisivo, txapela en la cabeza y bastón de peregrino.
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Llego al hostal tras haber estado escuchando un desglose de la vida del viejecillo. Me contaba que tenía un sobrino estudiando en Madrid y que si venía más veces, me acostumbraría a la lluvia gallega y al tiempo que suele hacer aquí en invierno. Hizo entre risas alusión a mi cabello mojado y me deseo buena suerte en la fiesta de esta noche. Estoy ya comiendo en el restaurante del hostal y viendo el telediario, en el que informan de guerras y mas guerras, terrorismo etarra y mas terrorismo etarra, mamarrachadas americanas sobre inventos “eruditos”, encuestas ociosas sobre si los españoles somos los que mas copulamos de los europeos y demás chismorreos de Antena 3.
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Mientras espero a Lilith, veo la película de OTOÑO EN NUEVA YORK. Richard Gere vive un otoño de ensueño junto a la cancerígena Winona Ryder, en la que, a pesar de tener mucha diferencia de edad entre ellos, disfrutan de un tórrido y apasionado amor en el que los besos se combinan con las hojas de otoño cayendo y las fiestas de champán y bailes principescos van acompañando a este singular romance. Pero en Navidades Winona decide abandonar este mundo y demostrar tanto para Richard Gere como para todos de que a veces la Navidad no tiene ni amor ni sentido. Pero aparte de esto, esta película es buen augurio de lo que va a suceder esta noche, como el feeling que hay entre Lilith o, por lo menos, el feeling que hubo la noche pasada, se demostrará en la fiesta. Nada más acabar la película, recibo una perdida en el móvil. Es la princesa de la fiesta de las mil maravillas. Cojo la llave y bajo en pos del jolgorio.
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Llego a MANGO un poco jadeante pero presto y a tiempo para ver como Lilith me espera en su coche pequeñito y ahorrador. Entro y la doy dos besos.
-Por fin ha llegado el día esperado, princesa festejada-digo, con la peculiar jerga que nos ha caracterizado
-Claro, príncipe invitado. Esta noche vivirás la fiesta en un pequeño municipio gallego para que veas que una fiesta de estas puede asemejarse a las que vives tú en Madrid-dice ella, divertida mientras pone el coche en marcha y lo orienta a la carretera
El coche sale de Coruña, atravesando carreteras pobladas en sus respectivas cunetas y limitaciones de bosques verdes y poblados y la luz poco a poco va desapareciendo. El camino es largo y vamos entablando conversación mientras ella conduce y yo jugueteo con los botones de la radio, y ora un desvío, ora un adelantamiento, intercambiamos miradas de complicidad y guiños de ojo. Media hora más tarde llegamos al pueblo, preparados para el festejo de los jóvenes gallegos un fin de semana.
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-Como verás, pequerrecho madrileño, este pueblo puede parecer de carretera pero siempre hay algún hogar con fiesta-dice Lilith
-Ya lo veo, rapaciña gallega, pero un grano de arroz pequeño y gallego puede desequilibrar la gran balanza madrileña-digo, yo, tratando de comparar este pueblo con el que aparece en el video clip de TOO BAD, de Nickelback.
Tras aparcar, nos reunimos junto con otras chicas guapas, simpáticas y de acento pintoresco para tomar una breve merienda-cena. Tomo asiento al lado de Lilith y vamos comiendo nuestras hamburguesas acompañadas de una buena ESTRELLA GALICIA. Las chicas son simpáticas y agradables y Lilith y yo intercambiamos miradas y sonrisas cómplices mientras el pincha del bar pone un poco de temas correspondientes a la ola del nuevo pop del Siglo XXI (Un poco de Oreja de Van Gogh, Canto del Loco y pop o pachangueo en el que el sujeto pone la voz y la mesa de estudio pone la música). En las pantallas gigantes de televisión del recinto se ve a Leo Messi corriendo por el campo con el balón en los pies y presto a hacer un buen gol que será motivo de portada en el MUNDO DEPORTIVO, MARCA, S y motivo de tertulia radiofónica. El poder azulgrana trata de volver con más fuerza que nunca.
Tras la cena, nos encaminamos a casa de Lilith dispuestos a la gran fiesta y, tras llegar y cruzar el umbral, veo que la farra ha empezado y el espectáculo que ven mis ojos.
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Se trata de una casa que envidiaría a algunas casas de artistillas que residen en Madrid. Es un piso doble con un amplio salón en el que se observan estampados en serigrafía y numerosos cuadros y un equipo de CD de última generación nos proyecta la música que hace que nuestros cuerpos bailen y se muevan al son de la danza infernal del sábado por la noche.
Un montón de gente ya se encontraba bailando y bebiendo sus birras y cubatas, cuando veo descender las escaleras a un hombre y una mujer ya entrados en años y con un porrito en la mano. Le pregunto a Lilith si esos son amigos suyos y para mi asombro ella responde:
-Son mis padres, que, a pesar de su edad, son siempre invitados de honor en mis fiestas ya que me dejan montarlas amén de estampar serigráfica y artísticamente las paredes de la casa.
Y dicho, esto, me planta un beso en los labios y poco a poco vamos paladeando el uno del otro el sabor de nuestros labios mientras nos abrazamos. Noto un toquecito a la espalda y, tras darme la vuelta, veo a una chiquita rubia y de ojos azules que más que una jovencita de 18 o 19 años, parece un clon de Bibiana Fernández (O Bibi Andersen), además ya consumida por la bebida y con ojos legañosos y ojerosos de los que se deduce que no ha visto una buena almohada en varias horas (O varios días).
-Pequerrecho, deja a esa morita que trabaja en un horrible kebab que no es “metallico” (Tras decir eso observo sus muñequeras de pincho en ambas muñecas) y únete a una metallica de pura cepa.
-Monina, te haré obsequio de una breve lección sobre la tribu urbana a la que te refieres y crees pertenecer. No es “metallico” sino metalero o heavy y creo que deberías dormir por lo menos un mes para que tu rostro recupere ese aire juvenil perdido. Y prefiero estar con esta chica que dices tu que es “morita” (y si lo es, ¡qué pasa!) y adornar mis sueños con palacios árabes, mozárabes y moriscos antes de intentar soñar contigo en un averno que nunca se materializará y del cual El Señor Lucifer jamás estará orgulloso y dirá que en vez de ser hija suya, eres adoptada del abandono que te dio Jesús o el Gran Padre. Así que hasta que volvamos a vernos guapa.
Los insultos, maldiciones y juramentos nos acompañan a Lilith y a mí mientras seguimos enrollándonos pero eso deja paso a Irie Vibe, mi fiel Irie Vive, nuestro fiel Irie Vibe y, tras mirarnos y sonreírnos, subimos a su cuarto.
FUCK CUORE
Arropados por las sabanas de su cama, Lilith y yo vamos despojándonos de nuestra ropa a la vez que nos besamos y tocamos. Las ropas caen al suelo y ya nuestra copulación se convierte en una réplica humana del estampado en serigrafía que hay en la pared de arriba de la cama y el cual representa una explosión en varios colores. El color de la noche gallega y de Irie Vibe representa nuestro coqueteo, magreo y copuleo de este sábado noche y ya el estampado, la cama, la habitación y nosotros ardemos en una sola pira: La pira del sexo gallego.
POST FUCK
La fiesta ha tocado a su fin y Lilith y yo estamos abrazados en la cama y nos contamos cosas a la vez triviales y a la vez de conocimiento después de que la fiesta y la pira del sexo gallego se hayan extinguido y ahora es la lluvia la que impacta con fuerza el suelo de la calle. Calentitos en el lecho y en la habitación, le digo a Lilith:
-Sin duda tenías razón, princesa gallega. El grano de arroz del pueblo desestabilizó al Gran Impero Madrileño. Los hunos rapaciñescos han derrocado al Gran Emperador Gallardón y la fama buena que intenta hacer ver al resto de España de Madrid.
-¿Qué pasa, que las chicas madrileñas no son tan cariñosas como somos las de aquí?
-Una chica de mi edad de Madrid es como un témpano de hielo y una estalactita o estalagmita de una cueva del Polo Sur: Fría. Hay bastantes excepciones pero no se por qué yo no encuentro la placentera noche ni el placentero idilio con ninguna de ellas. Explícame tú porque no hallo el amor allí.
-Sólo decirte que ellas se lo pierden, rapaciño. Si no quieren la compañía de alguien como tú, allá ellas.
-Eso, allá ellas. Pero mis “armas de hombre” seguirán prestas para el combate algún finde que pase allí.
Lilith ríe y me besa. Ha sido una gran noche y nos disponemos a dormir ya que mañana vuelvo al Imperio Gallardón.
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Nos despertamos a eso de las 9 y algo. Tras un besito de buenos días, nos bajamos a la cocina a desayunar. El olor del café y el saboreo acompaña a esta mañana lluviosa junto con la conversación que mantenemos con sus padres. Después de eso vemos la tele para hacer tiempo hasta la hora de comer.
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El coche llega a la Estación de autobuses de A Coruña. Lilith y yo bajamos hacia el andén donde vendrá el autobús que va rumbo a Madrid.
-Bueno, príncipe madrileño, aquí acaba tu reinado de la noche ¿Volverás algún día aquí a pesar de haber sido derrocado este finde?
-Recuperare mi reinado del buen amor, nena. Este reino tendrá muchos reyes pero espero volver a subir de nuevo al poder.
Lilith se ríe y a continuación nos damos nuestro último beso. Subo al autobús y tomo asiento mientras digo adiós con la mano a la chica del kebab de Irie Vibe. No le dije que soy castellano y segoviano pero bueno tiempo habrá. El autobús toma rumbo ya a la capital Gallardón y con Stone Temple Pilots resonando en mis oídos mientras la lluvia azota el cristal de la ventanilla y el autobús.

21
Son las doce y cuarto de la noche cuando llego a casa. Goku ha dejado el suelo del salón patas arriba de restos de pienso y arañazos y desgarramientos en la cortina. Se ve que el pobre me echa de menos. Mientras no lance un “Kame hame ha” a la casera todo bien. Le cojo y le llevo a mi cuarto para que se acurruque a mis pies encima del catre. Tras haberlo hecho y haberme acostado yo, le digo:
-¿Sabes qué, Goku? Creo que nos iremos a Japón y abriremos un kebab psicodélico. Ya buscaré esa película que vi y nos dará ideas para el proyecto futuro.
Goku ronronea. Yo poso la cabeza en la almohada y, al instante, me quedo roque. Irie Vibe suena como una nana en mi cabeza
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Hoy, lunes post finde polvoriento, Pierre estaba bastante atronador en la galería. Gritaba órdenes, golpeaba con el puño la mesa, el teléfono móvil sonando y retumbando con un ritmo ensordecedor. Me intercepta al vuelo y me da los artefinales que corresponden imprimir hoy. Jaime, un compañero que iba a clase de pintura por las noches y que siempre estaba soporífero en el curro, salió de su letargo marmotil para preguntarme:
-Ey, tío ¿Y ese chupetón?
-Ya ves, un fin de semana bastante caluroso y romanticón.
-Otro viaje al norte ¿Eh, pillín?
-Claro, tío. A más lugar frío, mujer más tórrida.
Hago la copia de seguridad y envío el archivo a imprenta. Pierre aparece con el teléfono móvil apretado por su mano y me dice:
-Quiero ver ese artefinal con buena resolución de color y que quede bien impreso, no quiero ver borrones por ninguna parte de la imagen ¿Ok?
-No te preocupes, jefe. Quedará brillante y presentable cual limpieza de Don Limpio.
-Quiero ver que te esfuerzas por esta galería .Además ¡ESTE FIN DE SEMANA HAS ESTADO BEBIENDO Y TIENES UN MORDISCO DE VAMPIRELLA EN EL CUELLO!
-Tendré eso listo enseguida, Pierre.
Pierre salió del cuarto ya que el móvil volvía a sonar de manera infernal. Jaime me dedicó una risita y a continuación soltó un bostezo tal que Kobe Bryant podría haber encestado a 20 metros de distancia. Yo me dediqué a hacer lo que me habían pedido.
23
Emma García muestra sonrisa profiden ante una berreante Lydia Lozano que amenaza con provocar diarrea cerebral con esos gritos ensordecedores. El tema a debatir será algún lío que ha provocado algún antiguo inquilino de la Casa de Gran Hermano con alguna modelo venida a menos. Luego se ponen a cotorrear sobre la relación de Noemí Hungría y Judd y en dicha tertulia Raquel Morillas lanza un mal de ojo televisivo hacia esa parejita feliz pero acaudalatoria económicamente. Yo estoy haciendo temblar mi pulso con un vaso de Lambrusco (ya van dos vasos ingeridos anteriormente) y Goku ronronea aburrido, quizá nostálgico de alguna gatita de angora que le haga padre de 7 u 8 mininos. La botella de Lambrusco cae al suelo sin nada en su interior y, como no, esta noche me iré a la cama sin cenar.
24
Han llegado las vacaciones de verano y en la galería nos dan quince días de disfrute vacacional. A la mañana siguiente marcho para Oviedo y ya he comprado pienso recomendable para todo un ejército de gatos pero que sin embargo va a ser para Goku, mi fiel saiyano gatuno. Mi maleta ya se encuentra llena hasta los topes y ya he comprado los billetes de autobús para la capital Asturiana.
Llamé a Lilith para ver si se acercaba algún finde a verme pero se encuentra de vacaciones en Canadá, concretamente por Radium Hot Springs así que mañana un periplo veraniego y de nuevo al norte. Veremos que depara la suerte.
25
El autobús recorre Castilla y León, atravesando pueblos como Tordesillas (Valladolid) y diversos municipios de la comunidad castellana. Voy escuchando a los Fall Out Boy, concretamente su disco From Under the Cork Tree y viendo paisajes y mas paisajes que solo Castilla y León te puede dar (Aparte de Galicia y el resto del norte, claro).Tras haber pasado Castilla y León y haber entrado en la zona de Asturias, observo que en uno de los pueblos se baja un chaval que es recibido calurosamente por su abuela, a base de abrazos y besos. Yo me pregunto que por qué no recibí eso de mi madre y decido ponerme el volumen del mp4 a tope con Air resonando en mis oidos y pretendiendo con eso llegar al sopor y a la dormidera.
26
Llego a Oviedo a eso de las 4 de la tarde, tras haber visto a la entrada de la ciudad el famoso Carlos Tartiere, el estadio del Real Oviedo y que fue reconstruido muchos años atrás tras haber sido destruido en la guerra civil . Tras bajarme en la estación, me recorro andando los 20 minutos de distancia que separa la estación de la calle Argañosa, que es donde está ubicada mi hostal. Tras preguntar a unas viejecillas que hacían punto en un parque con dos fuentes grandes, llego a mi hostal y soy recibido por el dueño, un asturiano cincuentón y que me exige el pago del tiempo que voy a estar allí con una sonrisa extraña muy cercana a la usura. Pago y me subo a la habitación a echarme un poco para luego salir a explorar la ciudad.
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Salgo del hostal dispuesto a hacer mi visita turística por las calles y monumentos ovetenses. Voy recorriendo todas las calles y sin despistarme y perder de vista el camino por donde he llegado, viendo parques de verde y vistosa vegetación y calles en obras, ya que esta ciudad necesita un modelado muy prematuro para que esté a punto para las fiestas de San Mateo. Entro en un bar a tomarme un café y soy atendido por un par de camareras de belleza pintoresca y peculiar. Una es morena, bajita, de ojos grandes y de un azul cielo muy claro que te sugieren que te adentres en el interior de ese mar óptico y nades y nades hasta ahogarte tras haber caído exhausto. Tiene una sonrisa bonita y picaresca aunque es como cortada pues esa sonrisa es un poco tímida. Me sirve un café y es entonces cuando me fijo en la otra. Pelo castaño rizado y largo, ojos pequeños y oscuros y cara linda pero con un cierto aire de muchachote provocador. Es alta, también un poco grandona y es lo contrario que la otra, no aparta la mirada de ti ni para atrás. Tras haber consumido un poco el carajillo le pregunto:
-¿Tu sabes donde queda el bar Flamming?
-Queda un poco lejos la verdad-responde con un acento norteño algo cerrado-pero te recomiendo que vayas. Yo he ido un par de veces y la verdad es que merece la pena. Ponen buen rock y buenos clásicos y es el típico bar para estar de conversación con tus amigos.
Miro a la otra camarera. Esta sonríe tímidamente y tras darles las gracias, pago la consumición y me voy a seguir explorando Oviedo.
28
Tras haberme cenado en una pizza, siendo atendido en la pizzería por un camarero clavado a Pete Wentz, de Fall Out Boy, me preparo para intentar vivir una buena fiesta en esta capital de provincia asturiana. Bajo a la plaza del ayuntamiento y veo sentado en un banco, con aire solitario, a un chaval con chupa de cuero, tachuelas y todo de negro y me acerco a preguntarle por el Flaming. El chico dice no saber donde queda ese bar pero al instante llega un amigo suyo, que era al que estaba esperando y, tras una invitación a ir con ellos, soy conducido casi en volandas a un bar metalero que queda por los callejones de bajada del Ayuntamiento. Allí voy hablando con ellos y voy conociendo como son tanto de ideología como de nivel académico, que edad tienen y demás características. Uno se llama Emilio y el chaval que encontré primero Pelayo. Emilio es un chico enjuto, con un rostro muy serio y que da a pensar por ese rostro que encerrado en el cuerpo de un chico de 19 o 20 años, está un hombre de 35 a 40.
Al verle podías creer que había llegado hasta la madurez de su vida y que había vivido la crisis de los 25, de los 30 y de los 40 al ver ese rostro provocador y maduro. Cuando hablaba parecía como si te estuviera examinando y haciéndote un psicoanálisis concienzudo, midiendo bien las palabras de lo que decía, todo ello aderezado con un pintoresco acento norteño. Pelayo era de carácter más acogedor, era un chico que se notaba que aún tenía inocencia adolescente en su interior y que demostraba su alegría con una risa cantarina y una sonrisa cuyos dientes estaban protegidos por un aparato corrector.
Iban a la misma universidad y eran heavys hasta la médula y no tenían ningún reparo en exteriorizarlo. Estudiaban empresariales y, al principio no me creía que Pelayo estuviese en la universidad, dado su infantil apariencia pero si tío, era verdad. Nunca juzgues a nadie por su apariencia externa y siempre llega al fondo y meollo de la cuestión. Soy invitado a unas cervezas y poco a poco voy viendo todo cada vez más borroso y creo, bajo los efectos de la cocción, ver figuras fantasmagóricas y que todo va sucediendo muy deprisa, hay voces que te dicen algo pero no logras percibir bien que es lo que te están diciendo. La noche va confundiéndose poco a poco, como Dinio en ella misma y voy recordando cada vez menos, menos, menos ………………….
29
Despierto a la mañana siguiente en la cama del hostal, con el aliento cantando a cerveza y arropado de cualquier forma en las sábanas. Me levanto y me miro al espejo del cuarto de baño y enfrente veo a un chaval con cara de no haber dormido en milenios. Me echo agua fría sobre la cara y me voy vistiendo para salir a desayunar. Localizo un bar a 100 metros del hostal y allí me tomo un café bien cargadito que sirva como espabilina. Tras desayunar, pago la consumición y decido seguir explorando un poco Oviedo. Veo calles tranquilas y muy poco bulliciosas, a pesar del ruido de las obras, comercios abriendo y un tipo de gente que ve como la vida transcurre en su ciudad y pasa ante sus ojos con la más absoluta tranquilidad. A menos ajetreo y menos consulta del peluco para saber si vas a llegar bien al sitio ,mejor carácter. La gente aquí vive la vida como si fuera un sueño y este no fuese a terminar ya que no están locos y saben los que quieren como decía aquella famosa canción de hace unos años. Si Madrid se anexionase con Oviedo sería como unir Tokio con Neo-Tokio en la película de Katsuhiro Otomo AKIRA. Dejemos a los ovetenses tranquilos ya que su paz, su calma y su sociabilidad no deben verse empañada por una anexión de terrenos. Sé feliz con lo poco que tienes y no seas materialista, no te pirres por un traje de Armani y un coche caro y mira como cae la vida en los bosques de Asturias, viendo las hojas de los árboles caer en otoño y las de las acacias en el parque mientras acaricias a tu novia y proclamas a los cuatro vientos que eres feliz. Ve a ritmo calmado y no dejes que un acelerón te cambie las marchas.
30
Pasó la hora de comer y llené mi estómago con una buena hamburguesa que fue recibida por el ya antes mencionado órgano como agua de mayo.
Pago la consumición y salgo a dar la vuelta de la tarde cuando de repente:
-¡Nacho!
Me doy la vuelta sorprendido y veo que es mi amigo Miguelancho, un chaval alto, pelo corto y castaño, ojos grandes y claros y nariz grande y respingona. Posee una inteligencia y coeficiente intelectual muy altos y una capacidad para filosofar bastante pensativa y profunda.
-¡¿Qué pasa Miguelancho!?¡Que sorpresa!
-¿Qué haces aquí? Yo he venido a ver a unas amigas que tengo aquí. ¡Que bueno que te encontré! No me lo esperaba la verdad y si quieres puedes venir esta tarde con nosotros y así las conoces.
-Por mí, genial, amigo .Ya sabes que a mí me encanta conocer a damas.
Nos encaminamos hacia un bar y soy presentado frente a tres chicas muy guapas y de carácter bastante amistoso, afable y simpático. Nos sentamos en una mesa a jugar al trivial ya que este bar, regentado por una mujer oriental, es un bar de reunirte con tus amigos y jugar a un buen juego de mesa mientras habláis de temas triviales y no tan triviales y más profundos cuando estás empezando a conocer a alguien. Hechos, acontecimientos y toda clase de cuestiones que hacen que vayamos conociéndonos poco a poco, estrechando nuestros lazos de amistad. Las chicas tenían la siguiente descripción física y psíquica. Una era alta ,algo grandona como la chica del bar, pelo castaño y ondulado peinado con flequillo y cara algo infantil y surcada de vez en cuando por una sonrisa de complicidad e invitación a la chanza y a la broma .La segunda de ellas era rubia ,con el pelo muy liso y largo, cara redonda y bonita ,ojos oscuros y penetrantes y sonrisa amplia y desarmante ,todo ello acompañado de un cuerpo bonito y escultural y la tercera chica era una joven de pelo lacio y oscuro ,ojos claros y pequeñitos protegidos por unas gafas, nariz algo grande y mirada seria pero también con sonrisa que te dejaba sin armas ni argumentos. En todo momento me demostraron su confianza y amistad y más cuando después del trivial vino el juego del duro que consistía en poner 2 parejas de vasos de chupito alineadas en fila de dos y tenias que meter dentro cuantas más monedas de céntimo mejor ya que eso te hacía sumar puntos y ganarte como premio unos vasos de vino o vino mezclado con coca cola, una bebida que los punkis bebieron durante muchos años en Euskadi y llegó a ser descubierta por los meseteños. El abuso de esta bebida fue el responsable de las borracheras que vinieron en los últimos días de estancia. El día de la partida a Madrid tenía que ir a trabajar a la galería ese mismo día y llegue 6 horas tarde cuando esta ya estaba cerrada.Pierre me esperaba con el ceño fruncido en la puerta ya cerrada a cal ,canto y cerrojo.Intenté esquivarlo pero se me interpuso y me obsequió con este sermón en el cual me decía que estaba despedido pero de esta forma:
-Parece ser, amigo, que tu entiendes el arte como una forma de tomarte la vida a lo bohemio extremo, es decir, empinando el codo siempre que puedes y aplicando la filosofía que tiene más de punk que de artista la cual es “el prójimo me importa una mierda” y descuidando todas las obligaciones, quehaceres y sacrificios que supone el mundo del arte. Pues bien, considérate despedido y a partir de ahora vete a subir el alcohol de tus venas y a hacer artefinales a la competencia porque los clientes de esta galería, MI galería, se merecen un trato correcto y un cumplimiento de las normas adecuado y tú parece que has perdido el norte de todo esto así que lárgate ya de aquí y no aparezcas en una buena temporada o en una muy eterna temporada.
Yo estaba con resaca pero encajé la noticia como un jarro de agua fría que suelen ser imaginarios cuando se comunican verbalmente pero este fue MUY REAL y me dirigí a casa arrastrando los pies con aire triste y de pesadumbre. Al llegar ,Goku me observó con atención extrema al ver mi estado y ver como cogía las botellas de alcohol que tenía en el frigorífico y llenaba el cubo y la bolsa de basura con ellas.Tras hacer esto ,me senté delante de la tele a ver Los policías de Keystone e intentar reírme un rato pero no lo conseguí y caí dormido. Al día siguiente y con mucho pesar en mi corazón, despedí a Goku ya que para poder conseguir algo de dinero lo había vendido a una señora, la cual quería el gato para sus dos hijas pequeñas.
FUCK CUORE
Conocí a Rocío mientras descargaba un camión en Ascao, un trabajo eventual y que me permitiese ganar algo de dinero para llegar a fin de mes.
Era una chica gorda,de cara muy redonda y ojos de cabeza de alfiler pero en ese momento no podía pensar en algo más. Me confesó su atracción por mí y al instante,copulábamos en el interior del acción,entre dos cajas de verduras.El clímax era ardiente y sin tener un claro objetivo y yo me abrazaba a ella, tratando de producir un desahogo emocional bastante necesitado mientas iba penetrando con rabia y con locura a le vez que ella me manoseaba por todas las partes visibles y no visibles del cuerpo. La cascada llegó enseguida y, tras ese hecho, dos días más tarde, me mudaba a su piso tras haber cancelado el alquiler del mío propio y llevar casi 3 meses de retraso en el pago.
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Rocío y yo vivíamos en un piso de 4 plantas, la cual nosotros ocupábamos la tercera.Yo había encontrado trabajo en Securitas como segurata y mi vida actual se limitaba a ir a currar a una tienda de 6 de la tarde a 2 de la mañana, ir a casa, dormir, levantarme pronto, pasear al perro de Rocío, tomarme un café en el bar de abajo y subirle otro a ella. Los días que libraba no tenía ya nada más que hacer salvo beber, hacer el amor con ella y ver pasar de un atardecer a un amanecer del nuevo día ,amorrado a una botella de vino y de cerveza.Encima currar de vigilante en una tienda era algo bastante hilarante ya que estaba solo y me tocaba chuparme los marrones de los encargados del propio establecimiento y de unos niños ,o quizá más adolescentes, que intentaban siempre robar botellas de alcohol y cuando salía a por ellos ,volvía siempre con un ojo morado o con bosta de hipopótamo encima. Cerraba la tienda de madrugada y volvía a casa, condenado con mucho pesar.
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Hoy libraba en el trabajo y Rocío y yo habíamos ido a apostar a las quinielas de fútbol, con la esperanza de animar nuestra gris existencia. Habíamos apostado con 4 variables en cada una y dejándonos una pasta algo considerable.Habíamos vuelto y habíamos fornicado más que por amor por desahogo. Después del sexo, me senté en la cama, abrazado a una botella de cerveza y es entonces cuando el jodido chucho se me subió encima y al instante, me empapó de algo líquido.
-Oooh, ¿Se te ha meado encima? Perdona, amorcito, este perro tiene un problema con la vejiga.
-No me fastidies ¿Y por que no le has hecho ya para terminar de joder más la cosa un trasplante de vejiga de un viejo con problemas de próstata?
-Me encanta cuando te pones así. Siempre me pongo frenética
Eso derivó en otro polvo. No sé como la naturaleza había podido ser tan malvada creando un engendro como ese perro, ya que si por mí fuera, le metía un cartucho de dinamita en el ano y hacía que volase en mil pedazos, a pesar de no tener nada en contra de los perros. Era inevitable pensar que estaba condenado para siempre con una novia que me absorbía por completo,un curro de mierda y un perro con problemas a la hora de expulsar el orín mi día termino de empeorar cuando me llamó mi inspector y me rogó que fuese a la tienda ya que el que tenía que ir se había puesto malo y que ya sabía que yo libraba pero que me compensaría con dos días libres.Me levanté con pesadumbre y fui a ver pasar otro día más de mi vida encerrado 8 horas en una tienda.
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Las quinielas que habíamos echado durante todo este tiempo no habían dado frutos y, a pesar del dinero que ganaba yo, estábamos entrampados hasta las cejas. Cada noche volvía a casa cubierto con más bosta de hipopótamo, regalito de los querubines aquellos y hasta las muelas de todo y de todos. Decidí que esto se tenía que acabar y opté por marcharme del país, concretamente a Berlín.
Rocío no aceptó del todo bien esta decisión y la noche de mi partida ella me despidió arrojándome ceniceros, cubiertos ,vasos y platos y el puto perro mordiéndome el pantalón y expulsando más orín segregado por unas partes recubiertas de bulbos venéreos.
Esa misma noche, yo cogía un avión para Berlín, a ver que me deparaba un país como Alemania.
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Alemania era el paraíso para cualquier artista. La sociedad que había allí era afable, amistosa aunque no te desvelaban mucho sus inquietudes sentimentales, es decir, era gente que no eran de contarte sus intimidades. Había conseguido un piso en Rotsendaler Platz y el trabajo de subsistencia era de disk-jockey en el club LUX y en las fiestas que todos los sábados se montaban en el bueno y viejo Berlín. Pinchaba grandes éxitos de drum n´bass como Aphrodite, DJ Hipe, DJ Zinc, jungle como JUNGLEBROTHERS, buen breakcore como Ove-Naxx, techno, electro, minimal como Marc Houle y todos mis géneros preferidos que hacían que Berlín fuese para mí el paraíso. Compartía piso con un americano bastante freak, el cual sacaba mensualmente revistillas de ciencia ficción y pseudo ciencia hechas a base de fotocopias y se notaba que los datos que obtenía eran a base de panfletos y fanzines que compraba en cualquier mercadillo. Era un tío que se había visto empujado a ver la película “Hellraiser”varias veces porque la primera vez no le gustó pero, como era de Clive Barker, sabía que se le escapaba algo. El tenía la certeza de que todos los criadores de perros eran fascistas y el tío, en sus publicaciones, deliraba y denunciaba todos esos aspectos de crianza, centrándose en razas como el Dachshund. También era capaz de estar toda la tarde viendo la tele para intentar conectar con la sociedad de ahora viendo los programas que le gustaban al resto de la gente. Era un hombre fuera de lo común pero pagaba religiosamente el alquiler y no tenía queja alguna la verdad.
CUORE IN LOVE
Estaba sentado en un parque del barrio ruso de Berlín. Había estado echando currículums en galerías, con mi material de dibujo a cuestas. Estaba en ese preciso momento sentado debajo de un árbol cuando de pronto la vi sentada con aire misterioso e intrigante.
Era una chica morena, de pelo liso, cuerpo delgadito y una cara tan de porcelana y tan de muñequita, que al verla supe que tenía que dibujarla. La inspiración vino a mí en ese preciso momento y fui esbozando y esbozando y dándole forma a todo su cuerpo en el papel hasta que ella se dio cuenta y dijo que quería estar toda la tarde posando para mí. Miles de dibujos fueron engendrados en aquella maravillosa tarde. Christine,que así se llamaba, me lo recompensó dejando que hiciera el amor debajo del árbol .Su sonrisa la hacía poner cara de geisha china y supe en aquel momento que el gran Berlín me había puesto en la tierra un ángel para mí. Y yo no iba a desaprovecharlo. Para mí Berlín y Christine habían empezado y esto ya no se merece un fuck cuore porque ella hacía que el amor quedase por encima del sexo.
La vida acababa y empezaba aquí y quería escuchar la música antes de que la cinta acabese. Y yo no quiero que acabe ¿O tu sí?
“Cariño, tú lo único que tienes que ser al cumplir los veintitrés es tú misma
Reallity Bites.Dirigida por Ben Stiller en 1995





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